El delantero colombiano llegó a México hace pocas semanas y ya tiene más goles que partidos jugados.
Hay delanteros que necesitan meses para adaptarse a un club nuevo. Miguel Ángel Borja no. En el América, el colombiano ha hecho de la puntería una carta de presentación: suma cuatro goles en apenas 111 minutos, una cifra que en el fútbol mexicano llama la atención desde cualquier ángulo.
Los números tienen algo de cuento. En sus dos primeros partidos jugó solo 38 minutos y marcó tres goles. Tras debutar con gol en el derbi capitalino ante Cruz Azul, llegó el escenario que lo puso en boca de todo el país: el Clásico Nacional ante Chivas.
Esa noche, en el Azteca, el América perdía 0-2 y Borja ingresó a los 66 minutos. Cinco minutos después, hizo una chilena que muchos ya catalogan como uno de los mejores goles del año en México. Tres minutos más tarde, recibió un pase de Henry Martín y estableció el 2-2 definitivo. La jugada acelerada de la chilena y la definición fría del segundo gol, en la misma secuencia, resumieron su llegada.
El gol de chilena empezó a circular de inmediato en redes y, hay quienes ya lo mencionan como posible candidato al Premio Puskás. Borja, sin embargo, prefirió bajarle el tono. Dijo que fue un bonito gol que ayudó a levantar la energía del equipo y puso el acento en lo colectivo, en la reacción del grupo tras un mal primer tiempo.
Después llegó la prueba que faltaba: la titularidad. En el último partido salió desde el inicio y respondió como mejor sabe, con otro gol. Un delantero que rinde desde el banco todavía deja dudas sobre lo que hará con la confianza del once inicial. Borja las despejó rápido.
Con esa efectividad, el colombiano deja de ser una apuesta para convertirse en una realidad en el ataque azulcrema. Falta ver si sostiene el ritmo cuando el calendario apriete y los rivales lo estudien, pero el punto de partida no pudo ser mejor: en México, Borja llegó, vio y ya está marcando diferencias.
