Presunto estafador se hizo pasar por su entrenador en WhatsApp.
El delantero colombiano José Enamorado, actualmente al servicio del Grêmio de Porto Alegre, fue víctima de una sofisticada modalidad de estafa que le ocasionó pérdidas cercanas a los 22.500 reales brasileños, una cifra que oscila entre 12 y 16 millones de pesos colombianos, según diferentes reportes.
De acuerdo con la investigación adelantada por las autoridades brasileñas, el responsable del fraude utilizó una estrategia cuidadosamente planeada: creó una cuenta de WhatsApp con la fotografía del entrenador portugués Luís Castro, técnico del Grêmio, para hacerse pasar por él y ganarse la confianza de varios integrantes del club.
Según las autoridades, el estafador sostuvo conversaciones con Enamorado durante varios días, manteniendo un trato cercano y creíble hasta convencer al futbolista de realizar un supuesto aporte solidario para beneficiar a un grupo social en Río de Janeiro.
Creyendo que hablaba directamente con su director técnico, el atacante colombiano realizó la transferencia mediante una clave PIX suministrada por el delincuente. Incluso, el falso entrenador le pidió que mantuviera la conversación en absoluta reserva y no comentara el tema con ninguno de sus compañeros de equipo.
La investigación también reveló que Enamorado no fue el único objetivo. El defensor argentino Walter Kannemann recibió mensajes del mismo sujeto, quien incluso llegó a darle instrucciones relacionadas con el aspecto deportivo.
Además, las autoridades identificaron intentos de contacto con jugadores y personas vinculadas a clubes de otros estados de Brasil, un equipo europeo y un reconocido artista nacional.
Otras figuras del Grêmio, entre ellas el histórico Andrés D’Alessandro, también recibieron mensajes similares, aunque en sus casos lograron detectar la irregularidad y evitaron caer en el engaño.
Las sospechas comenzaron cuando varios jugadores compartieron entre ellos las extrañas solicitudes que recibían del supuesto entrenador. Esa situación llevó a la directiva del Grêmio a presentar la denuncia ante las autoridades, lo que dio inicio a la investigación denominada “Operación Falso 9”.
Como resultado de las pesquisas, la Policía Civil de Río de Janeiro capturó al presunto responsable el miércoles 2 de septiembre en la ciudad de Itaperuna, donde se hicieron efectivas una orden de prisión preventiva y dos diligencias de allanamiento.
El caso ha generado gran impacto en el fútbol brasileño y sirve como advertencia sobre las nuevas modalidades de fraude digital, en las que los delincuentes aprovechan la confianza y la identidad de figuras reconocidas para engañar incluso a deportistas de alto nivel.
