El Tiburón fue contundente en Barranquilla y dejó la serie bien encaminada antes de la definición en Medellín.
Junior de Barranquilla hizo respetar su casa y dio un golpe de autoridad en la final de la Liga BetPlay. El conjunto dirigido por Alfredo Arias derrotó 3-0 a Atlético Nacional en el estadio Romelio Martínez y quedó muy cerca de alcanzar un nuevo título en el fútbol colombiano.
Desde los primeros minutos, el equipo rojiblanco mostró intensidad, presión alta y ambición ofensiva. Esa propuesta tuvo recompensa rápidamente. A los siete minutos, Cristian Barrios desbordó por la banda derecha y exigió al arquero Harlen Castillo. El rebote quedó servido para Bryan Castrillón, quien apareció en el lugar indicado para abrir el marcador y hacer explotar las tribunas.
Con la ventaja, Junior manejó el partido con inteligencia. Nacional intentó reaccionar, pero se encontró con un equipo ordenado, agresivo en la recuperación y peligroso cada vez que atacaba por los costados.
La primera mitad tuvo un momento de controversia cuando Daniel Rivera impactó a Alfredo Morelos en una acción que generó reclamos por una posible expulsión. Sin embargo, el árbitro Carlos Ortega decidió mostrar únicamente la tarjeta amarilla.
Lejos de bajar el ritmo, el Tiburón siguió insistiendo y encontró el segundo tanto antes del descanso. Jhomier Guerrero ganó por la derecha y envió un pase preciso al área. Allí apareció Luis Muriel, quien definió con tranquilidad para ampliar la diferencia y acercar aún más a Junior a una noche perfecta.
La sentencia llegó en el complemento. Muriel volvió a convertirse en protagonista al provocar un penal tras una infracción dentro del área. El experimentado atacante tomó la responsabilidad del cobro y, con gran serenidad, convirtió el 3-0 que dejó sin respuesta al conjunto antioqueño.
Más allá de los goles, Junior destacó por su solidez colectiva. El equipo barranquillero controló los espacios, neutralizó los principales argumentos ofensivos de Nacional y mostró la personalidad que se requiere en una final.
Aunque la serie todavía no está definida, el cuadro de Alfredo Arias viajará a Medellín con una ventaja considerable y con la confianza de haber dado un paso enorme hacia la conquista de una nueva estrella. Nacional necesitará una remontada histórica, mientras que Junior buscará completar la tarea y coronar una campaña que lo tiene a las puertas de la gloria.
